Klabia
Desde Astilla le dimos nombre, voz e imágenes a una realidad con más de nueve décadas de trayectoria y una decidida apuesta por el futuro. Esta es la historia del nacimiento de una marca con más de 90 años.
Esta marca nació hace más de 90 años. Ni los que escribimos ni los que leemos esto habíamos nacido. Como nos enseñó García Márquez, a veces las historias no se cuentan desde el principio; como nos explicaron Gila y Flann O’Brien, a veces los niños nacen ya mayores. O tal vez habría que ser más precisos y decir que se le dio nombre y esencia a una realidad que ya existía.
Hace 90 años, 12 representantes de nueve familias de Aretxabaleta fundaron en el corazón del Alto Deba, en el valle y salinas del río Leniz, una cerrajera que mantuvo y consolidó su actividad década tras década y que entre finales del siglo XX y principios del XXI se diversificó apostando por la innovación. En 2026, el grupo empresarial Cerrajera Valle Leniz contaba con un porfolio de tres marcas bien diferenciadas: Dorlet a la vanguardia del software en seguridad, Dorlet Waste centrada en la gestión de residuos y la histórica CVL que tenemos todos en las cerraduras de nuestras casas.
La necesidad era establecer un nexo común para esas tres realidades y las posibles ampliaciones de porfolio; el reto estratégico era mantener las raíces de una marca que solo se entiende desde y por Aretxabaleta pero que ya opera en cuatro continentes. El resultado ha sido abrir una puerta que permita a este grupo empresarial continuar en la senda del éxito por muchas décadas más.

Naming
Klabia surge del latín clavis («llave»), adaptado a la grafía vasca. El nombre conecta el origen industrial de la compañía —la cerrajería— con el concepto de «clave» como punto de acceso, control y elemento estratégico. Klabia es, por lo tanto, un vínculo con los orígenes de la empresa y un punto de partida para construir un rico universo de marca para un grupo empresarial que «tiene la clave».




Legado y vanguardia
Para la construcción del universo gráfico de Klabia se realizó una profunda investigación en la trayectoria de la compañía y su vinculación con el territorio de Debagoiena, en el corazón de Euskadi. La materialidad de los componentes empleados en la industria cerrajera, especialmente los metales, y paisajes del territorio del Valle del Leniz se emplearon como base sobre la que se aplicaron efectos de movimiento y desenfoque para reflejar el dinamismo y avance de la compañía.




